martes, 10 de agosto de 2010

Declaración universal

Será preferible no nombrarlo, por las dudas el destino vuelve a traer un sueño disparatado. Ese hombre, de alta personalidad, con su nariz redonda, como de payaso pero sin el rojo bermellón, quería hacer del mundo un lugar mejor. No podía enorgullecerse de su belleza, realmente no, con su baja estatura portando demasiada masa y demasiado pelaje contrastando con los remiendos de su cabellera. Pero si podía jactarse de su discurso, el cual llevaba como estandarte y como carta de presentación.
Un 34 de febrero declaró que hombres y mujeres podían vivir en libertad, amándose sin ataduras. Que podían armar su sociedad en comunión con la naturaleza, por lo cual sólo se permitió masacrar vegetales para su dieta. Que se podía vivir en la transparencia de las acciones, comunicándolo todo, aún los deseos que sólo pasaban por su cabeza.
Miles de palabras fueron tecleadas por sus manos como declaración universal de sus ideas, una tras otra colmaron los espacios permitidos de una ciudad cibernética. Tantas palabras lo dejaron en completo estado de embriaguez, de tal manera que no podía ver más que todo lo que lo rodeaba multiplicado. Hasta las personas de su entorno aparecieron multiplicadas en relaciones caóticas que ni él entendía.
Las ideas en palabras dominaron su mente y le ayudaron a manejar su entorno. Era el poderoso portador de un sueño que parecía acercarse a la realidad. Muchas personas decidieron quedarse a su lado, otras huyeron ante lo desconocido. El hombre declaró su estado de plenitud y felicidad, pero bajo la embriaguez de las palabras.
Un primero de marzo amaneció en un mundo diferente. Los que se amaban en libertad enfermaron por falta de atención. Los vegetales declararon huelga de fotosíntesis reclamando que fueran los seres humanos los portadores de sus cloroplastos. Los deseos se separaron de las palabras para meterse en un corazón que latiera por ellos puestos en las realidades. El hombre comenzó a mentir para no sentirse tan solo ante la falta de atención de los enfermos.
Fue el momento en que las palabras callaron, la mente quedó desocupada, el corazón expuesto, el cuerpo con sus necesidades no cubiertas. Fue en ese instante robado de una realidad asfixiante, el momento en que la mirada interna descubrió a un hombre limitado en su esencia sin consistencia. Y hubo sorpresa.
Quizás el mañana sea el tiempo de su crecimiento. Quizás su vida aún es una hoja en blanco. Quizás su declaración haya sido sólo individual. Pero eso nadie lo sabe.

1 comentario:

  1. Cada vez que pones fecha a tu destino o trazas una ralla entre tu antes y tu después en realidad nadie más que tú se entera de esa decisión. El mundo de los demás sigue girando y liándose ajeno a tu secreto o a tu opción. ¿a quien le importa que un dia decidas ser feliz? A nadie salvo quien te sigue en tu escapada de la dramàtica y arma palabras para practicar el amor del verso y del verbo.

    ResponderEliminar