CABA, miércoles 7 de abril de 2010
Hola, Virginia, la nena rebelde de 10 años, pero con permisos.
Año complicado el que estás viviendo, en la historia que incidirá en la tuya.
Aprovecha que puedes ahora hacer todo lo que quieras, está permitido equivocarse. Está permitido pensar raro, ir de un extremo a otro, eso no molesta.
1974, el año de la muerte de Juan Domingo Perón. En tu familia italiana (de “l´alta Italia”, vale la aclaración), esa figura populista está prohibida. Sin embargo, bajo protesta, te dejaron tener ese amigo del cual dices es tu novio, compañero de tu hermana (un chico mayor que te lleva casi 2 años), cuyo papá es peronista. Papá y mamá te dejan verlo, la abuela no, no es bueno para quien debe aprender a ser una mujercita. La abuela ni se imagina que le declaraste tu amor, aconsejada por las hermanas de él y tuya que veían en su timidez un obstáculo. Le entregaste una carta con puntos suspensivos en donde le preguntabas si te quería y si deseaba ser tu novio, contestada a escondidas y robada por las hermanas para que llegara a vos. Lamento no haberla conservado como estandarte de nuestras ideas, la abuela la tiró a la basura cuando la encontró.
Tampoco importa que vivas subida al enorme ciruelo, desde el cual miras el aprender a volar de los pichones del nido de gorriones que cuelga del techo. Ni que el aburrimiento del colegio lo mates compitiendo con uno de los mellizos carreras de problemas para ver quién llega más rápido a la corrección de la maestra en la tarea de matemática. Ya a esta altura con Nancy tienes las cosas claras, desde el jardín de infantes has competido por los chicos seguidores de cada una, a ver cual tiene el número mayor, pero a los 10 años ella tiene su amigo fiel, serio, correcto y ordenado, y vos el tuyo, que es un cambalache. ¿Sabes? Ambos curiosamente se recibieron de abogados. Sigues con Nancy compitiendo por las notas, a ver quién de las dos es la mejor. Pensar que con el transcurso de los años seguiremos en la misma, todo debía ser mucho en nuestra vida: ella se casó a los 20 años y tuvo tres hijos, luego se dedicó a estudiar profesorado de inglés y tiene su propio instituto. Yo me recibí de Bioquímica, luego de Farmacéutica y recién allí me casé y también tuve tres chicos. Ahora sólo nos diferencia el que ella conserva su título de casada.
Ese año se separaron papá y mamá, y con Estela decidiste quedarte viviendo con papá y la abuela. Ya no hubo más permisos, y había que mantener la casa bien, de paso, ambas hermanas aprendían la lección para estar preparadas para casarse. Ya no se podía decir no a peinarse, y hacer rabiar a mamá que te perdonaba (hasta tal punto de tener que llegar a cortarte el pelo por no poder desenredarlo). Ya nada volvió atrás a partir de ese momento. En 1976 papá y mamá volvieron a estar juntos, pero te pusieron en el Normal º 7, para que no te aburrieras, colegio de mujeres que estuvo intervenido desde al asunción de los militares hasta que terminaste el secundario allí.
Te tuviste que quedar callada, aplacada, dentro mío por muchos años. Sabes que hace poco nos volvimos a reencontrar y te he devuelto la palabra. Estás medio torpe para caminar, pero lo estás haciendo conmigo. Es todo un logro que pudiera guardarte en algún lugar de mi existencia, protegida pero triste. Estás aquí para encontrarte con mis hijos y ayudarme a enseñarles a ser felices.
Te quiero mucho y soy feliz por haberte conservado. En vos está mi esencia.
Virginia a sus 45 años.
domingo, 15 de agosto de 2010
Carta a mi recuerdo de 10 años de edad
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