Reciclando vida


“Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.” Eduardo Galeano

Se suele confundir a los países con mayor industrialización como los que tienen un mayor desarrollo, porque poseen un mayor índice de ocupación, y por ende una población con mayor poder adquisitivo. Crecimiento económico dando la pauta de desarrollo ¿humano?

“El trabajo alienado arrebata al hombre el objeto de su producción, le arrebata su vida genérica, su verdadera objetividad genérica, y la ventaja que el hombre tiene sobre el animal la transforma en una desventaja, la de que se le quita su cuerpo no-orgánico, que es la naturaleza” (MARX, C.: Manuscritos de filosofía y economía, 1844, pág. 84).

La mayor industrialización favorece la creación de ciclos que alejan al hombre cada vez más de la naturaleza, quedando también lejos de sí mismo para convertirse en una parte de una gran sociedad de consumo. Vivimos rodeados de una comodidad efímera, mantenida por el mismo ciclo que destruye para generar trabajo.
Nos intoxica la tecnología, por la cual creemos ser muy sofisticados e inteligentes, muy rápidos en un espacio sin tiempo. Nos enferman las presiones por el más y más, los alimentos que deben ser conservados para llegar intactos luego de la larga cadena de transporte e intermediarios que crean más y más trabajo, los medicamentos que enmascaran la sintomatología de nuestro desequilibrio, la información que crece en función de la disminución de nuestra creatividad.
Alimentos procesados y con conservadores para que puedan ser almacenados y transportados sin deteriorarse, pesticidas para bichitos oportunistas que están esperando el desequilibrio de la naturaleza mal manejada por el hombre, agua contaminada y limpiada con más químicos que se acumulan en nuestro organismo. Radicales libres esperando unirse para enloquecer células. Y más y más investigación para aliviar los síntomas de un desequilibrio que debería curarse de raíz.

“Un ser sólo comienza a considerarse independiente desde el momento en que se convierte en amo de sí mismo, y llega a ser amo de sí mismo sólo cuando la existencia se la debe a sí mismo. Quien vive de la gracia de otro, se considera como ser dependiente. Ahora bien, uno vive por entero de la gracia de otro cuando se le debe no solamente la manutención de la vida, sino también el habernos creado esa vida, ser su fuente de origen. Si la vida no es creación de uno mismo, necesariamente tendrá aquel fundamento que se halla fuera de ella...” (MARX, C.: Manuscritos de filosofía y economía, 1844, pág. 97).

Sería bueno empezar a producir nuestro propio sustento utilizando lo que tenemos al alcance, aunque sea desperdicio para otros, junto a nuestra creatividad y curiosidad para ir aprendiendo a hacerlo. Tomando el tiempo que invertimos en quejarnos del sistema actual o que utilizamos en idiotizarnos dentro del mismo. Sería bueno que esto fuera la piedra filosofal a buscar por todas las personas, aquella capaz de transmutar nuestro mundo en el paraíso con el cual soñamos.